14 ago 2026

Solemnidad de la Asunción de María (Patrona del Císter)

San Bernardo describe cómo la llegada de María colma de alegría y plenitud no solo a los ángeles, sino a toda la Trinidad, al recibir a la Madre del Redentor en cuerpo y alma. Hoy, todos los monasterios del Císter, celebramos con gran solemnidad a nuestra Madre, a nuestra Patrona, a nuestra Reina glorificada hoy por la Trinidad en el Cielo. Y nosotros, en la misma medida que el cielo exulta de gozo por la presencia de María ¿no es razonable que nuestro mundo de aquí abajo llore su ausencia? Pero no nos lamentamos porque no tenemos aquí abajo la ciudad permanente[1] sino que buscamos aquella a donde la Virgen María ha llegado hoy. Si estamos ya inscritos en el número de los habitantes de esta ciudad, es conveniente que hoy nos acordemos de ella, compartamos su gozo, participemos de la misma alegría que goza hoy la ciudad de Dios, y que hoy cae como rocío sobre nuestra tierra. Sí, ella nos ha precedido, nuestra reina nos ha precedido y ha sido recibida con tanta gloria que nosotros, sus humildes siervos, podemos seguir a nuestra soberana con toda confianza gritando con la Esposa del Cantar de los Cantares: Llévame en pos de ti: ¡Correremos tras el olor de tus perfumes[2]. Viajeros todavía en la tierra, hemos enviado por delante a nuestra abogada, la Madre de Misericordia, para defender eficazmente nuestra salvación.

S. Bernardo Serm. 1º en la Asunción de María


[1] Hb 13,14

[2] Ct 1,3-4

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