19 jul. 2017

La búsqueda de Dios en la vida monástica


       La vida monástica benedictina y cisterciense, es una vida iluminada por la luz de la Pascua y regulada por las leyes de la caridad, una vida dedicada a la “búsqueda de Dios” y a cantar su misterio de amor en el silencio monástico, en la liturgia, en la oración personal, en el trabajo, en la asidua escucha de la Palabra. Y todo esto, en comunión profunda con toda la humanidad.  Estos son, sintetizados, algunos de los elementos fundamentales de esta vida monástica, no obstante la riqueza y la variedad de sus formas. Nuestra vida, podríamos decir, es una vida sin finalidad alguna o utilidad especifica, para indicar aquello que es, o que debería de ser la misma vida cristiana: una existencia donde el amor de Dios y el amor por Dios ocupa el puesto central, dando sentido y consistencia a cada aspecto de la vida. Es decir, los monjes y las monjas “nos separamos del mundo” para permanecer unidos a los hermanos y hermanas a través de una profunda comunión con Cristo, participando de las alegrías, trabajos y esperanzas de la humanidad, asumiéndolos en una incesante oración al Padre.