La Pascua, tiempo para la paz AB. PRESIDENTA

M. Eugenia Pablo Esteban, Abadesa Presidenta 

"Paz a vosotros... la paz contigo"
 
El monasterio siempre ha evocado un lugar de paz donde se recogen los sentidos para descubrir la vivencia interior que tantas veces queda oculta por el ruido que nos circunda. Un ruido que no evoca la paz, sino que bebe del egoísmo de quien no mira hacia lo alto y se entretiene entre las bagatelas del mundo, esas que no pueden llenar la vida y mucho menos el alma.
 
El tiempo de Pascua es oportunidad para adentrarnos en esa paz interior, que tanto nos cuesta descubrir, pero que es la garantía de que estamos hechos para lo Alto, para elevar la mirada y dejar que se llene de la armonía de la Creación, que nos habla de Quien es el sentido de toda existencia. Al soplo del Espíritu Santo, el Paráclito que nos trae Cristo en su Resurrección, adentrémonos en la vivencia pascual con el gozo del corazón, mirando hacia lo Alto, desde la profundidad de nuestro ser en Dios. Con el canto del ¡Aleluya!. Dejémonos acompañar por Sta. Hildegarda con esta hermosa oración.
 

Oración al Espíritu Santo

¡Oh! Fuego del Espíritu Consolador, vida de la vida de toda criatura,
Tú eres Santo y das vida a toda belleza,
Tú eres Santo, y te dignas extender Tú bálsamo sobre los quebrantados
¡Tú eres Santo y purificas las heridas más infectadas!
¡Oh Soplo de Santidad, Fuego de Amor,
Delicia interior que llena nuestros corazones  del perfume de las virtudes,
Tú eres Santo!
¡Oh! ¡Fuente límpida donde se mira lo que Dios anima,
Tú que recoges a los exiliados y buscas a los perdidos!
Escudo de vida, segura protección de los miembros de la Iglesia,
Cinturón de honradez, Salvación de los bienaventurados,
vela sobre los que están cautivos del enemigo,
libra de sus cadenas a los que  el Divino poder quiere salvar
¡Tú eres Santo! ¡Oh Camino seguro que penetras todo,
en las alturas de los cielos, en la tierra, y hasta en los abismos!
¡Tú eres quien une todo el universo!
Por Ti avanzan las nubes y el aire recorre los espacios, los peñascos chorrean aguas
que fluyen en arroyos, y la tierra despliega su manto de verdor
Tú eres quien inspira a los sabios y los regocijas por la sabiduría
¡Alabanza a Ti! ¡Alabanza y Alegría Vivificante!
¡Esperanza y honor de los vivientes, Dispensador de los dones de Luz!
(santa Hildegarda de Bingen)

 
 
 







No hay comentarios:

Publicar un comentario