Libre para Dios
El tiempo de vacaciones nos impulsa a desligarnos del ritmo trepidante de nuestros días, algo que, visto desde el Monasterio, es más una necesidad que un tiempo de ocio.
Hay una expresión latina que debería dar sentido a este tiempo de descanso, que no debería ser solo del cuerpo, sino, quizá mucho más, de reposo en el alma. Esta expresión es «Vacare Deo» que podemos traducir por «estar libre para Dios» o «hacer espacio para Dios». En la tradición monástica y espiritual en general, esta expresión no significa estar ocioso, sino liberarse de las ocupaciones cotidianas para dedicar tiempo a la reflexión, al descanso creativo y a la contemplación de cuanto nos rodea, sin prisa, sin tiempo, dejando que el espíritu se recree más allá de lo que experimentan los sentidos, para mirar desde dentro más arriba de lo que tocamos en la realidad diaria.
Por esto, empleemos algo de este tiempo de descanso para dejar espacio libre a Dios, a escucharnos por dentro, donde Él mismo nos habita, encontrando el reposo que necesitamos. Recordemos que Jesucristo mismo nos llama a encontrar en Él nuestro descanso, invitándonos a encontrarnos con Él, especialmente quienes nos podamos sentir cansados y agobiados.
Hay una expresión latina que debería dar sentido a este tiempo de descanso, que no debería ser solo del cuerpo, sino, quizá mucho más, de reposo en el alma. Esta expresión es «Vacare Deo» que podemos traducir por «estar libre para Dios» o «hacer espacio para Dios». En la tradición monástica y espiritual en general, esta expresión no significa estar ocioso, sino liberarse de las ocupaciones cotidianas para dedicar tiempo a la reflexión, al descanso creativo y a la contemplación de cuanto nos rodea, sin prisa, sin tiempo, dejando que el espíritu se recree más allá de lo que experimentan los sentidos, para mirar desde dentro más arriba de lo que tocamos en la realidad diaria.
Por esto, empleemos algo de este tiempo de descanso para dejar espacio libre a Dios, a escucharnos por dentro, donde Él mismo nos habita, encontrando el reposo que necesitamos. Recordemos que Jesucristo mismo nos llama a encontrar en Él nuestro descanso, invitándonos a encontrarnos con Él, especialmente quienes nos podamos sentir cansados y agobiados.
Un entorno ideal nos lo ofrecen las hospederías monásticas, donde se puede seguir prácticamente el ritmo de los monjes y monjas, compartiendo oración y fraternidad.
Un entorno ideal para sentir la presencia de Dios, discernir la guía de Dios y escuchar la voz de Dios, en las Escrituras, en la naturaleza, en nuestros propios corazones.
Os invitamos a vivir esta experiencia en nuestros monasterios.
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