26 ene 2026

Nuestros Santos Padres, Roberto, Alberico y Estaban, Abades y Fundadores de la Orden Cisterciense

 

Movidos por el Espíritu,

la soledad eligieron

para contemplar a Dios

y a él darse por entero.

El Císter nació, movido

de ansias de verdad, anhelos

de pobreza y sencillez,

gran amor a Dios y al silencio.

Ya sólo agradar a Dios

es su firme pensamiento,

y hacer de la caridad

su estímulo verdadero.

El carisma monacal

crece lozano en el tiempo;

la vida comunitaria

es su clima y es su centro.

Haced, Padre, que seamos

los más fieles herederos

de esta fe, para que al Hijo

y al Espíritu alabemos. Amén.

Oh Dios, que nos has dejado un testimonio de religión en la vida de los santos, Roberto, Alberico y Esteban, concede a todos tus hijos e hijas del Císter, que como ellos, abandonaron todo por tu amor, ser instruidos por su doctrina y ejemplo, para que entregándose con todas sus fuerzas a vivir sólo para ti en el monasterio, gocen un día contigo en el cielo. Te lo pedimos por Jesucristo tu Hijo que con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


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