31 dic 2025

Solemnidad de Santa María, Madre de Dios (1 de enero ciclo A)

 
Reflexión: La visita de los pastores a María, José y el Niño, y la bendición de Dios sobre su pueblo (Lc 2,16‑21).

 1. María, la mujer que guarda y medita: El Evangelio muestra a María como alguien que no se queda en la superficie de los acontecimientos. Ella escucha, observa, contempla y atesora en su corazón lo que Dios va haciendo en su vida. Esa actitud es un desafío para nosotros: Vivimos rápido, reaccionamos rápido, opinamos rápido. Pero la fe crece cuando aprendemos a guardar y meditar, a dejar que Dios nos hable en lo cotidiano. María nos enseña que la fe madura en silencio, no en ruido.

 2. Dios se hace pequeño para que nadie tenga miedo: Los pastores encuentran a Dios envuelto en pañales, frágil, accesible, cercano. No viene con poder, sino con ternura. Ese es el corazón del cristianismo: Dios no se impone, se propone. No aplasta, acompaña. No exige grandezas, se acerca a nuestra pequeñez. La maternidad de María nos recuerda que Dios entra en el mundo a través de la humildad.

3. El nombre de Jesús: Dios salva: El Evangelio menciona que el Niño recibe el nombre anunciado por el ángel: Jesús, que significa “Dios salva”. Ese nombre es un programa de vida: No venimos a salvarnos solos. No tenemos que cargar con el peso del mundo. Dios actúa, Dios guía, Dios sostiene. Comenzar el año bajo ese nombre es una invitación a confiar más y temer menos.

4. María, Madre de Dios… y madre nuestra. La Iglesia proclama a María como Madre de Dios, no para hablar solo de ella, sino para hablar de Cristo: Si ella es Madre de Dios, es porque Jesús es verdaderamente Dios. Y si Jesús es Dios hecho hombre, entonces Dios ha querido tener una madre, una familia, una historia concreta. Eso nos dice que nuestra humanidad no es despreciada por Dios, sino abrazada.

5. ¿Qué nos invita a vivir este Evangelio hoy?. Mirar la vida con más profundidad, como María. Acoger a Dios en lo pequeño, en lo frágil, en lo inesperado. Confiar en el nombre de Jesús, que trae salvación y paz. Comenzar el año con corazón agradecido, sabiendo que Dios camina con nosotros.

 Oración

- Madre Santa, que recibiste a Jesús en tus brazos y lo ofreciste al mundo con amor humilde, enséñame a comenzar este año con tu misma confianza.

- Tú que guardabas en tu corazón cada gesto de Dios, ayúdame a descubrir su presencia en lo pequeño, en lo frágil, en lo cotidiano.

- Jesús, Salvador, nombre que trae paz y esperanza, entra hoy en mi vida como entraste en la de los pastores: sin ruido, sin exigencias, solo con ternura.

- Que tu luz ilumine mis decisiones, que tu paz calme mis temores, que tu amor transforme mis días.

-Madre de Dios y Madre nuestra, acompáñame en este camino que comienza. Haz que mi corazón sea un lugar donde Dios pueda nacer cada día. Amén.

 

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