20 jun. 2016

LA ALEGRÍA CRISTIANA I


Santo Tomás  de Aquino define la alegría como la consecuencia del amor, es decir, la alegría es el brillo que existe cuando hay amor, y es tanto más grande cuanto mayor es el amor y cuanto más noble es aquello que se ama.  La alegría es una de las características más importantes de la vida cristiana.
Pero ¿qué es la alegría? Cuando nos encontramos con aquello que amamos, sentimos alegría y esta es tanto más grande cuanto es el amor que tenemos a lo encontrado. Concluye Santo Tomás diciendo que la alegría en el cristiano, está en el encuentro con Dios, que es encuentro con su amor infinito.
Entonces, nuestra alegría tiene la medida del amor de Dios que hemos acogido en nosotros. Y la alegría más grande, efectivamente, está en el amor más grande, pero el amor más grande está en el amor que Dios nos tiene, es decir, que la alegría más grande se da cuando reconocemos experimentalmente que Dios me ama. Por eso cuando reconocemos y experimentamos en nosotros y a nuestro alrededor la acción amorosa de Dios a través de tantas cosas, a lo largo del día y de los días, nos sentimos alegres, incluso en los momentos más dolorosos de la vida.                                                                                            
La alegría más grande, pues, es saberse amado por Dios. Es esa alegría, que nada ni nadie puede quitarnos. Por tanto nada tampoco puede ocultar la profunda alegría al que se sabe amado por Dios. 




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