14 ago. 2016

FELIZ FIESTA DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA AL CIELO


“¿Quién es ésta que se levanta como la aurora, más hermosa que la luna, electa como el sol y terrible como muchos escuadrones ordenados?”
“Salid, hijas de Sión, a ver a vuestra Reina, a quien alaban las estrellas matutinas y festejan los hijos del Altísimo”.

 “Así llegó María Santísima en cuerpo y alma, al Trono Real de la Beatísima Trinidad y las tres divinas Personas la recibieron en él con un abrazo indisoluble. Le dijo El eterno Padre: Asciende más alta que todas las criaturas, electa mía, hija mía y paloma mía. El Verbo dijo: Madre mía, de quien recibí el ser humano y el  retorno de mis obras con tu perfecta imitación, recibe ahora el premio de mi mano que tienes merecido. El Espíritu Santo dijo: Esposa amantísima, entra en el gozo eterno que corresponde a tu fidelísimo amor y goza sin cuidados, que ya pasó el invierno del padecer y llegaste a la posesión eterna de nuestros abrazos. Allí quedó absorta María santísima entre las divinas Personas y como anegada en aquel piélago interminable y en el abismo de la divinidad”.
         La Fiesta de la Asunción, es entonces, el triunfo definitivo de María y es la prenda de la vocación de eternidad de todos los seguidores de Jesucristo. Nuestro común destino es el Cielo, y nosotros, al igual que María, sólo podemos lograr el Cielo con nuestra vida comprometida en el seguimiento fiel y la total identificación de Jesucristo, el Verbo Encarnado en el seño Virginal de María que hoy es elevada al Cielo para vivir eternamente en el “Trono Real   de la Beatísima Trinidad”.

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