8 abr. 2017

“Me amó y se entregó por mí”.


No hay lenguaje humano que pueda expresar el hondo significado de la Cruz Salvadora de Jesús ni razón humana que logre comprenderla. Se puede apenas vislumbrar la inmensidad de la inefable realidad con el auxilio del mismo Espíritu Santo, tal cual aconteció en san Pablo, que, contemplando a Jesús crucificado, no acertaba sino a repetir extasiado: “Me amó y se entregó por mí”. No queda otra actitud sino la de la contemplación orante para “pasar” la Semana Santa en clave cristiana. Precisamente, el origen de esta “Semana”, fue dar un mayor tiempo de meditación contemplativa al misterio central y frontal del cristiano ya que este es el tema que moviliza verdaderamente la vida cristiana en todas sus dimensiones. Es el núcleo generador de su renovación a nivel personal y comunitario. Dispongámonos, pues, a vivir una Semana Santa en profunda vivencia del SUPREMO MISTERIO DE AMOR


JORNADAS MONÁSTICAS, Junio 2017
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