10 jul. 2017

Feliz Fiestra de San Benito, Patrón de Europa


San Benito era un hombre eminentemente contemplativo y legisló la Regla para monjes contemplativos. San Gregorio en el libro de los Diálogos, nos muestra cómo la vida de san Benito estaba inmersa en un clima de oración, fundamento de su existencia, ya que sin oración no hay experiencia de Dios. Pero la espiritualidad de san Benito no era una interioridad alejada de la realidad. En la inquietud y en el caos de su época, vivía bajo la mirada de Dios y precisamente así, nunca perdió de vista los deberes de la vida cotidiana ni al hombre con sus necesidades concretas. Al contemplar a Dios comprendió la realidad del hombre y su misión. En su Regla se refiere a la vida monástica como «escuela del servicio del Señor»[1], subraya que la oración es, en primer lugar, un acto de escucha que después[2] debe traducirse en la acción concreta. El monje debe transmitir  también con hechos esa experiencia de Dios, debe escuchar a Dios pero también transmitir con hechos lo escuchado.
Esta disposición hace sorprendentemente moderna una Regla escrita hace casi quince siglos que hoy como siempre, ofrece indicaciones útiles, no sólo para los monjes, sino también para todos los que buscan orientación en su camino hacia Dios. Por su moderación, su humanidad y su sobrio discernimiento entre lo esencial y lo secundario en la vida espiritual. Así, el gran monje san Benito, Abad, sigue siendo un verdadero maestro que enseña el arte de vivir el verdadero humanismo. Al buscar el verdadero progreso, escuchemos también hoy la Regla de san Benito como una luz para nuestro camino.






[1] Prol. 45
[2] Prol. 9-11

1 comentario:

  1. Anónimo10.7.17

    Muchas gracias por esta aportación tan interesante.
    Muchas felicidades, a todas las monjas y monjes benedictinos cistercienses.

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