22 oct. 2014

EN LA VIÑA DEL SEÑOR




Estamos en tiempo de vendimia, tiempo propicio para meditar cómo nos cuida y protege nuestro Creador y Señor, dándonos sus dones para ser vid que produzca los mejores frutos. Y una vez hechos vid, podamos compartir la savia, la vida recibida, con otros sarmientos, hasta formar todos unidos la Viña del Señor.

Una viña, que es imagen de la Iglesia, de la que todos somos responsables, no solo el Papa y los obispos. Una viña que es imagen de la vida consagrada, de nuestra vida monástica…

¡Cuántos ejemplos de santidad nos han acompañado! ¡Cuántos hermanos y hermanas han dado su vida, y la siguen dando, por nosotros! ¿Sabemos reconocerlos hoy, en nuestros días? ¿Acogemos la palabra y ejemplo con la que nos animan a cuidar de la viña, podando lo que hay que podar, aunque nos cueste sacrificio, y abonando con la oración y el gozo interior, la vida personal y comunitaria para dar fruto?

No podemos quedarnos atrás y dejar que otros “se ocupen” de la Viña, pensando que no sabemos, o que no tenemos fuerzas, o que aún tenemos que aprender mucho, o que ya sabemos demasiado. Cuando vuelva el Hijo del Dueño de la viña ha de reconocerla como suya y esto es responsabilidad nuestra.

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