26 ene. 2015

Roberto, Alberico y Esteban


          
          En este día de nuestros Padre Fundadores, damos gracias a Dios por el ejemplo de estos hombres santos, que le buscaban con sinceridad, sin importarles lo que tuvieran que dejar atrás, siguiendo la llamada del Espíritu que alentaba fuerte en su corazón. Dejando su seguridad para seguir al Señor al desierto, donde escuchar su voz. Y su testimonio sincero y sencillo atrajo a otros muchos tras sus pasos, unos pasos que no eran sino los pasos de Jesús para construir el Reino de Dios ya aquí y ahora. Como siglos atrás lo hicieron también los Apóstoles.            
          Renovemos hoy nuestro deseo de seguir de cerca al Señor, dejando todo lo que nos ata para volar libres hacia Él.

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