27 mar. 2016

¡QUÉ MAÑANA DE LUZ RECIÉN AMANECIDA...!


       “Se han llevado al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”. Es el anuncio de María Magdalena que reciben Pedro y Juan. Éstos corren hasta el sepulcro y constatan los hechos. No se trata de un robo, sino de un signo que habla de la resurrección del Maestro. Entonces Pedro y Juan se abren a la fe. Pero esta fe necesita aún ser profundizada: han de revivir toda la esperanza mesiánica a la luz de la cruz para comprender por qué, “según las escrituras “, Jesús debía “resucitar de entre los muertos”. Por eso los apóstoles y principalmente Pedro, el primero que entra en la tumba vacía, serán los primeros testigos de la fe en la Resurrección.
         Que nosotros estemos siempre abiertos a recibir la luz y la fuerza de tu Espíritu de Jesús para ser testigos de su resurrección en cada momento de nuestra vida y a obedecer la voluntad de Dios si temor a nada ni a nadie.


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