30 nov 2019

Adviento 2019



El adviento nos trae nuevamente el comienzo del año litúrgico, a
través del cual vamos recordando y haciendo presentes los momentos
claves de la vida de Cristo. Y a partir de este comienzo del año litúrgico
nos vamos a preparar para celebrar la Navidad, que es el nacimiento de
Jesús, el momento en que toda la creación se conmovió porque el Hijo
de Dios, el autor de la vida, se hace hombre para salvar el mundo,
haciéndose uno de entre nosotros.
Comenzamos el Adviento para abrirnos a la realidad de un Dios del
que nos pide “Estar en vela”. Al principio del Año litúrgico y de
Adviento, S. Mateo nos habla del final: Cuando venga el Hijo del
Hombre. ¿Por qué?....Porque las personas tenemos tendencia a sestear.
A dejar todo para el final, a que nos pille el toro, a dejar pasar el tiempo
sin vivir cada minuto del tiempo. (¡¡Uff…, eso está muy lejos!! ¡Tiempo
al tiempo!, decimos). Tenemos tantas cosas que hacer que parece que
nos han dado cuerda y las hacemos porque hay que hacerlas. Nos
dejamos la vida haciendo cosas, pero no vivimos la vida en lo que
hacemos porque nos invade la rutina.
El evangelista S. Mateo alerta a la comunidad de su tiempo y a
nosotros mismos hoy: ¡Estad en vela! La hora de Dios es cualquier hora,
cuando menos te lo pienses!
Vivir esperando, vivir creyendo que vendrá. Vivir abiertos a Alguien
lo cambia todo.  No esperar nada, no esperar a nadie hace que
todo sea rutina, desgana, que todo dé igual…..Esperar a Alguien es tener
razón para vivir.

Todo el tiempo de adviento hace incapie en la idea de que vendrá el
Hijo del Hombre: “estad en vela, que no sabéis qué día vendrá vuestro
Señor”.
Nuestra primera actitud ante la venida del Señor, es la atención, la
vigilancia, la espera activa.

Hay que estar despiertos y vigilantes para poder captar lo más
profundamente posible el paso del Señor por nuestras vidas.
Hay que estar dispuestos a tener unos ojos limpios y transparentes
para ver cómo el Señor viene y está pasando a nuestro lado.
 Cada vez que nos esforzamos por perdonar....es que Dios está
pasando a nuestro lado.
 Cada vez que nos esforzamos en conseguir en nuestra familia una
auténtica convivencia.......es que el Señor está pasando a nuestro
lado.
 Cada vez que nos esforzamos por acercarnos a las personas, con
quienes nos hemos distanciado.......es que el Señor está pasando a
nuestro lado.
 Cada vez que nos esforzamos en vivir en paz, incluso con gente que
no piensa como nosotros, es que el Señor está pasando a nuestro
lado.
 Si todo esto va sucediendo en cada uno de nosotros, es que estamos
atentos al paso del Señor por nuestras vidas y “hemos dejado las
actividades de las tinieblas” para escuchar la voz de quien viene en el
silencio de la noche a salvar el mundo. Si llegamos a escuchar su voz
dejemos que la voz interior nos guíe más allá.....

Tenemos por delante una hermosa tarea durante estas cuatro
semanas de Adviento: preparar nuestro interior como si fuera una cuna
que va a recibir a Aquél que nos da la vida.

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