24 abr. 2011

¡Sigamos caminando!


Marchamos por la vida pertrechados para los acontecimientos que nos puedan sobrevenir. El camino se hace en ocasiones duro de recorrer y nos "pesa" demasiado. Es el momento de sentir la voz del compañero que nos anima a seguir un paso más, porque se vislumbra el final del sendero, aunque el bosque lo deje aún en espera.

Y si nos pesa el equipaje, no es menos el peso de lo que llevamos dentro. Miles de ideas se agolpan y no nos dejan andar livianos. Es necesario dejar entrar aire nuevo en nuestra mente y en nuestro corazón.

El tiempo de Cuaresma será tiempo propicio para oxigenarnos por dentro, de modo que podamos andar ligeros y renovados por fuera. De forma que podamos tender una mano amiga a los demás caminantes, peregrinos de la vida con los que seguimos dando pasos cada día.

Un buen lema a seguir, el que nos deja el Santo Padre Benedicto XVI: la vivencia de la caridad y la corrección fraterna. Y no hay mayor caridad que buscar el bien del hermano, el de lejos y el de cerca. Y no hay mejor corrección que vivir en actitud de conversión para renovarnos y ayudar a renovarse a los que se cruzan en nuestro camino.

¡Sigamos caminando!



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